Existe toda una materia dedicada al estudio del lenguaje corporal, pero cuando se trata de una atracción nada dice más que la mirada.Cuando vemos algo que nos interesa o nos gusta dilatamos la pupila y muchas veces intentamos apartar la mirada para que no se note que estamos viendo algo que realmente ha despertado nuestra atención.
Tanto hombre como mujeres aprendemos a corta edad a reconocer estos signos de interés del sexo opuesto.Los hombre son intensos, los atrevidos no desvían la mirada si no que la fijan en el objeto de su deseo; que puede ser desde la cara hasta otras partes del cuerpo de la mujer en cuestión.
Las mujeres somos más sutiles, intentamos coincidir con la mirada y tal vez lanzar una sonrisa tibia que sea interpretada como un "puedes acercarte".
Rara vez falla esta técnica tan consuma de las mujeres, en oposición, las miradas de los hombre a veces suelen interpretarse como morbo físico únicamente, pero su la mirada persiste entonces la mujer ya entiende que hay "demasiado interés".
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